Acto seguido, la agresora, en presencia del profesional sanitario, ha abierto el bote donde contenía las heces para la prueba y ha comenzado a esparcirlas en la mesa de trabajo de la consulta, interrumpiendo en sí la dinámica del día a día de la misma y teniendo que recurrir a los equipos de limpieza y desinfección del Centro de Salud.
El médico agredido va a proceder a denunciar el suceso por las cauces oficiales, mientras que desde el Sindicato Médico de Sevilla se está realizando el P13 (protocolo oficial del Servicio Andaluz de Salud para la comunicación de riesgos laborales y propuestas de mejora) aludiendo a los «riesgos biológicos que conlleva el esparcimiento de las heces en la consulta».
Desde el sindicato reclaman «tolerancia cero» frente a cualquier forma de violencia en los centros sanitarios y piden, una vez más, al Servicio Andaluz de Salud que tome medidas reales y eficaces para «proteger a sus profesionales sanitarios».
«Denunciamos además la deficiente gestión de la demora de la atención sanitaria en el sistema, que se convierte en autodemanda como urgencia de consultas que no lo son por parte de la población y pueden derivar en actitudes y conductas violentas ante los profesionales sanitarios, agresiones y coacciones hasta el punto de amenazar con riesgos biológicos; situaciones vergonzantes como la vivida está mañana en el Centro de Salud ‘Amante Laffón’ de Sevilla», ha añadido en un comunicado.
«Clima de permisividad a este tipo de conductas»
Por ello, exigen que se ponga fin al «clima de permisividad social que rodea a este tipo de conductas». La presión asistencial, las demoras o la frustración de algunos usuarios nunca pueden descargarse sobre quienes están trabajando para atenderlos. Agredir, amenazar o insultar a un profesional sanitario no mejora la asistencia: la deteriora, genera miedo y pone en riesgo la calidad del servicio, insiste la organización.
«Defender a los médicos y médicas es defender la sanidad pública. Desde el Sindicato Médico de Sevilla seguiremos denunciando cada agresión y acompañando a los profesionales afectados, animándoles a siempre registrar sus denuncias por los cauces establecidos; porque ningún facultativo debe acudir a su puesto de trabajo con miedo, ni ejercer la medicina bajo amenazas», ha concluido.