28/04/2026
Fuente: https://www.elcomercio.es/asturias/agresiones-sanitarios-asturias-aumentan-20260428114422-nt.html ref=https%3A%2F%2Fwww.elcomercio.es%2Fasturias%2Fagresiones-sanitarios-asturias-aumentan-20260428114422-nt.html%3Fvli%3Dsu-not-s-7&vli=su-not-s-7
El Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) ha puesto cifras a una realidad que, aunque a menudo invisible tras las paredes de las consultas y las urgencias, impacta de forma directa en la salud mental y física de sus trabajadores.
Durante la celebración de las IV Jornadas de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, coincidiendo con el Día Mundial que se conmemora cada 28 de abril, se ha presentado en el Hospital de Cabueñes el Informe de Prevención de Agresiones a Profesionales del Sespa de 2025. Los datos son alarmantes: Asturias registró un incremento del 24,38% en las agresiones comunicadas en 2025 respecto al año anterior, alcanzando la cifra récord de 454 incidentes registrados.
Radiografía de la violencia en Asturias
El informe detalla que no todas las agresiones son físicas, pero todas dejan huella. El 75% de los casos registrados en el Sespa fueron agresiones no físicas (insultos, amenazas, coacciones), mientras que el 25% restante llegaron a la violencia física. El perfil de la víctima es claro: el personal de enfermería encabeza la lista de colectivos más afectados, seguido de los médicos, el personal técnico y, en cuarto lugar, el personal administrativo.
En cuanto al escenario, la tensión se reparte casi a partes iguales entre niveles asistenciales, aunque con una ligera prevalencia en el ámbito hospitalario. El 54% de las agresiones ocurrieron en hospitales, con los servicios de Urgencias y Psiquiatría como los puntos más críticos, mientras que el 45% se produjeron en Atención Primaria, donde la cercanía y la continuidad del trato a menudo se ven empañadas por la frustración del usuario.
Los agresores son, en un 81% de los casos, los propios pacientes, seguidos por sus acompañantes (19%). Un dato especialmente preocupante para los servicios de prevención es el de la reincidencia: el 26% de los agresores ya habían protagonizado incidentes previos. Detrás de estos actos, la causa principal no es el acto médico en sí, sino las demandas insatisfechas (62%), seguidas de discrepancias en el acto sanitario (16%) y quejas por la atención recibida (10%).
La Directora de Profesionales del SESPA, Ruth Fernández, destacó durante la jornada que la seguridad de los trabajadores ha dejado de ser una cuestión reactiva para convertirse en un «objetivo estratégico». Asturias ha recorrido un largo camino desde la semilla de la prevención en 1997, pasando por hitos como el pionero plan frente a situaciones conflictivas de 2007 o la creación del interlocutor policial sanitario en 2019.
El culmen de esta estrategia ha sido la puesta en marcha del Observatorio de Agresiones en 2025, una herramienta que permite trabajar «codo con codo» a profesionales, sindicatos y dirección. «La presión asistencial no puede ser el escudo ni la excusa para normalizar el agotamiento o el burnout», señaló la directora, quien abogó por un liderazgo que priorice la escucha activa y el respeto al descanso y la desconexión digital como «necesidades biológicas» del trabajador.

El reto de la cultura preventiva
César Movilla aprovechó su intervención para bajar el balón al suelo y reflexionar sobre la necesidad de una verdadera «cultura de prevención». Comparó el uso de los equipos de protección con el cinturón de seguridad: «Cultura preventiva es lo que hacemos cuando nadie nos ve». Movilla recordó que, a nivel mundial, el entorno de trabajo psicosocial está provocando cifras inaceptables de mortalidad, «con casi 3 millones de fallecidos al año por causas laborales, de los cuales 840.000 están vinculados directamente a factores de riesgo psicosocial».
En este sentido, se puso en valor el anteproyecto de la nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales que inicia ahora su tramitación parlamentaria. Esta norma buscará actualizar un marco legal que cumple 30 años para dar respuesta a desafíos modernos como el cambio climático, la digitalización y, de forma prioritaria, la salud mental.
El contexto nacional
Aunque los datos de Asturias son especialmente graves por su volumen de crecimiento, se enmarcan en una tendencia alcista en todo el territorio nacional. En España, las agresiones en el Sistema Nacional de Salud aumentaron un 9% en el último año, pasando de las 17.070 de 2024 a las 18.563 registradas en 2025.
La comparativa evidencia que el crecimiento de la violencia en el sistema sanitario asturiano (24,38%) triplica la media española (9%), lo que justifica la urgencia de las medidas organizativas y la intensificación de las evaluaciones dinámicas de las cargas mentales que el Sespa está impulsando bajo el marco de la norma ISO 45003.
El mensaje de las jornadas fue unánime: cuidar a quienes nos cuidan no es solo una obligación legal, sino el único camino para garantizar la sostenibilidad y la calidad de la sociedad en su conjunto.